Historia del Maratón

El origen del Maratón se remonta al año 490 a.c. En Grecia, concretamente en la llanura de Maratón se produjo una batalla entre Atenas y Persia. La gran vencedora de esta batalla, Atenas, puso fin a la primer guerra médica y consiguió que el imperio Persa dejara de expanderse, a pesar de su gran poderío en cuanto a ejército. Como curiosidad, se dice que fallecieron 6400 persas y 192 atenienses.

Tras la victoria, el comandante ateniense llamado Milcíades, envió al soldado Filípides a Atenas, para que diera la noticia de la victoria de Atenas contra Persia. El soldado Filípides, tuvo que recorrer corriendo la distancia que separaba Maratón de Atenas, y, cuando llegó, anunció “¡Alegráos atenienses, hemos vencido!”. Y tras dar el anuncio, cayó rendido, falleciendo de fatiga por un ataque al corazón seguramente, aunque también se dice que influyeron mucho las heridas de guerra, ya que el soldado Filípides había recorrido previamente esa distancia en varias ocasiones.


El primer maratón tuvo lugar en las Olimpiadas del año 1896 en Atenas, en memoria de Filípides. El primer maratón tuvo una distancia de 40 kilómetros y llegó en primera posición un pastor griego: Spiridio Louis. A partir de aquí, el maratón se convirtió en la prueba que clausura cualquier competición de atletismo, como regla general, incluído los JJ.OO.

Ahora bien, la distancia definitiva (la de hoy en día) se estableció en el año 1908 en los Juegos Olímpicos de Londres. Esta distancia es 42.195 metros, aunque al principio iba a celebrarse el maratón sobre la distancia de 38 kilómetros, pero el príncipe Gales, Jorge V, ordenó que se saliera desde el Castillo de Windsor. Cuenta la leyenda que el motivo era por la molesta lluvia, para evitar que la reina se mojara.

Finalmente, desde los Juegos Olímpicos de París del año 1924, la distancia de 42.195 queda como definitiva y reglamentaria.